¿Existe la Suerte?

Cuando estaba tratando de elegir sobre que tópico escribir esta vez, me di cuenta que hasta para este tipo de cosas, que a primera vista pudieran parecer insignificantes, era necesario tomar una decisión. Una decisión, buena o mala, pero que en todo caso tendrá consecuencias inevitables, porque son nuestras decisiones  las que al final del día nos ayudan a construir el camino que tenemos que andar.

En ese momento decidí compartir con ustedes, mi opinión sobre dos conceptos que en el día a día, a muchos les es fácil confundir y hasta llegar a considerar sinónimos, sin tomar en cuenta que son dos cosas completamente diferentes, y que desde mi punto de vista, tienen mucho que ver con tomar decisiones acertadas o no. Me refiero a la suerte y al éxito.

Entonces, les pregunto: ¿Si tenemos suerte somos exitosos o viceversa si somos exitosos, es porque hemos tenido suerte?; ¿Y si nada sale como esperamos es por mala suerte, o como la llaman por ahí, porque tenemos un karma?. Cuántos de ustedes no han dicho en alguna oportunidad: “Que suerte tiene fulano, mira todo lo que tiene”, “Supiste del ascenso de perencejo, que sortario!”. Expresiones como esas son comunes en nuestro entorno, y aun permitiéndonos el beneficio de la duda, muy pocas veces se escucha: “Que bien por él se lo merece, ha trabajado duro para eso”.

¿Se han preguntado que es la suerte? Baden Powell la define así: “Lo que comúnmente llamamos suerte es, en realidad y en gran medida, el poder captar el momento en que llegó tu oportunidad, tomarla y no soltarla…”. Para mí eso significa, tener la inteligencia y el sentido de la oportunidad suficientes, para tomar la decisión correcta en el momento oportuno. Es por ello, que estoy convencida, que la “suerte”, es solo un término inventado por todo aquél que deja su futuro al azar, es simplemente el pretexto de las personas que no han podido hacer realidad sus metas, y que viven esperanzadas en acertar la lotería o que le llegue el día de su “suerte”, como dice el coro de una popular canción, o peor aún, que trabajan en función de apagar la luz de otros, en la falsa creencia de que así, la de ellos podrá brillar; logrando avanzar en su vida, obteniendo el cargo deseado, ganando más dinero; y eso amigos míos, no es suerte, eso es mediocridad.

Mis respetos por todos aquellos que no estén de acuerdo conmigo, están en su derecho; pero por experiencia propia se, que la suerte no existe, lo que si existe es el éxito. Y ese éxito, está basado en la toma de decisiones y  en asumir las consecuencias de ellas, sean del tipo que sean. Todos tenemos la capacidad necesaria para diferenciar entre lo que nos conviene o no, ya sea en nuestra vida personal o profesional. Siempre, tenemos la posibilidad de decidir si queremos dejarle la cosas al azar, o dejarnos llevar por un capricho; o por el contrario, disponernos a dar nuestro mejor esfuerzo para alcanzar nuestros objetivos; y eso, solo se logra con conocimiento, perseverancia, disciplina, y pasión por lo que hacemos, sin estar a la espera de un golpe de “suerte”, o quejarnos de la mala “suerte” que supuestamente nos acompaña, o de culpar a otros por nuestra falta de conocimiento, de carácter y de valentía para tomar decisiones, asumir retos y aceptar con madurez las consecuencias que  esas decisiones representen.

Si algo bueno pasa que les beneficia tengan la certeza que es el resultado de haber tomado una buena decisión, y si no es así, entonces, en algún momento no tomaron la decisión más acertada, siendo sus consecuencias negativas, porque en esta vida nada es casual.

Los invito a que la próxima vez no deseen tener suerte. Tomen la decisión de trabajar en convertir sus sueños en realidad y tengan por seguro que lo lograran. El verdadero éxito, no tiene nada que ver con la suerte, el éxito es el resultado obligado de lograr el equilibrio perfecto entre la razón y el corazón.

Por: Annabel Vargas

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