¿Hay necesidad de amar lo que haces?

Esta pregunta a simple vista tan común conlleva a ciertas situaciones donde las personas se hacen a sí mismos ciertas exclamaciones; “¡trabajo porque tengo, no porque quiero!”, “La motivación es el salario, no el trabajo” o en casos muy remotos: “si, trabajo porque quiero”, “trabajo porque me siento muy cómodo (a)” y/o “trabajo porque amo lo que hago”.

Ciertamente si, cuando un trabajador ama las actividades, cargo, área, en el que se desempeña sus motivos para ser mejor e incentivarse a sí mismo, vienen por si solos. En tales casos, una remuneración, bonos, viajes o cualquier cantidad de incentivos que la organización desee brindarle cuentan como una motivación más y no como el centro de su desempeño laboral.

La pasión es el ingrediente principal para lograr el éxito en el trabajo, debido a que esta garantiza la aparición de mejoras, ideas, propuestas, lo cual estimula al trabajador a hacer de su desempeño laboral una tarea de la cual principalmente la persona pueda sentirse orgullosa, y posteriormente otros puedan reconocer el desempeño del individuo, esto conlleva a sentir aprecio por lo que haces, y la manera de hacerlo.

Amor es una palabra un poco simple, pero con un peso significativo que repercute en la vida. Amor hacia algo también es posible, se trata del incentivo y motivación que poseas para realizar actividades, y que de la misma manera sean realizadas con eficacia y eficiencia, recuerda que el amor proviene de Dios, si tienes a Dios, tienes amor.

Si tu comodidad con el trabajo que ejecutas no está al 100%, Te recomendamos usar nuevas técnicas; cambiar tu enfoque, puede que te sientas un poco incómodo por la manera en que estas desempeñándote, concéntrate en el positivismo de tu trabajo, debe agradarte lo que haces y enfócate en ser agradecido y agradecer, esto te hará sentir fresco y evitará un ambiente tenso.

Si amas la labor que ejecutas implica beneficios personales, proactividad, eficacia, eficiencia, incentivación física y mental, procura cambiar para mejor, los cambios positivos son buenos, practícalos.

 Hagan todo con amor, 1 Corintios 16:14.

Por: Lcda. Omargis Sánchez / Imagen & Comunicación

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