Las 3 Macrocompetencias de un buen jefe en Venezuela

Las competencias de un buen jefe, líder o supervisor, dichas a la «venezolana», pueden resumirse en las letras siguientes: UTDP – QSSV-YLEB. ¿Qué significan esas extrañas siglas?

UTDP: un tipo de pinga.

QSSV: que sabe su vaina.

YLEB: y le echa bola.

Estas ideas han sido probadas muchas veces en cursos, charlas y conversaciones y siempre son acogidas con mucho interés y disfrute, porque «dan en el clavo».

«Un tipo de pinga» (UTDP) significa una persona excelente; «que sabe su vaina» (QSSV), que conoce su oficio: «y le echa bola» (YLEB), que actúa con resolución. Obviamente, una traducción literal a otro idioma resultaría incomprensible, fuera de contexto, y no tendría la sonoridad y el significado exactos de las expresiones originales, dichas a la venezolana.

UTDP

UTDP se relaciona con la dimensión del sentir: la emoción, la comunicación y la relación. Cuando un venezolano dice «un tipo de pinga» se refiere a una persona que despierta emociones positivas de admiración, con la cual siente que se comunica y con quien mantiene una buena relación: la siente cercana.

Los venezolanos son muy emocionales, en todas partes, y también en el trabajo. Les importa mucho que el ambiente de trabajo sea de amistad, como una familia. No les gustan mucho las jerarquías, aunque sean inconscientemente jerárquicos en muchos contextos.

Un jefe frio y distante, que sea muy formal y no tenga sentido del humor, no gusta en Venezuela. Tal vez sean valorados por otras razones; pero si no es francamente UTDP, no será apreciado de verdad. Sobre esto caben las recomendaciones de: «desarrollar formas de influir basadas en la cooperación y el manejo de las emociones» y « un liderazgo más respetuoso de las diferencias y más sensible a las necesidades y los sentimientos del otro, para generar un fuerte vínculo entre el líder y sus seguidores» (Avellán y Márquez, 2008:64).

QSSV

QSSV tiene que ver con la dimensión del pensar, con la valoración del conocimiento, la experiencia y el sentido de la dirección de la persona. Un venezolano dice «que sabe su vaina» para referirse a una persona que considera conocedora de su materia, que tiene experiencia y sabe adónde va.

Los venezolanos valoran a una persona por lo que sabe. Se sienten a gusto con un jefe (líder) que conoce su oficio y sabe para dónde va. A los venezolanos no les gusta la teoría y el análisis impráctico. Pero quieren ser valorados por lo que saben, que se reconozca su experiencia, su pericia, su práctica. Sobre esto cabe la recomendación de «aprender a influir en forma diferente utilizando recursos que no sean los argumentos lógicos o el poder derivado del cargo formal que tienen en la organización» (Avellán y Márquez, 2008:66)

YLEB

YLEB se relaciona con la dimensión del actuar, con la acción, con el acompañamiento y el entusiasmo o motivación. Los venezolanos dicen «y le echan bola» como un elogio que significa que la persona actúa, está con ellos en la acción y lo hace con entusiasmo decidido.

Como dijo Antonio Cova en algunas de sus interesantes conferencias: «Los venezolanos estamos dispuestos a echarle bola, pero no sabemos a qué». Sentarse a planificar, definir objetivos y metas, acciones, responsables e indicadores de logro, no está entre las virtudes distintivas del venezolano. Le cuesta. Sobre este aspecto decía el recordado amigo y colega Rafael García Casanova: «Ciertamente, tenemos esa orientación a la acción, pero somos deficientes para el logro efectivo. No rematamos».

¿Y los resultados?

Este es un punto adicional, importante y decisivo. Si el jefe, líder o supervisor es UTDP-QSSV-YLEB tiene gran parte del camino andado, porque tendrá la aceptación de sus supervisados o seguidores.

En Venezuela suele decirse que la gente no renuncia al trabajo sino al jefe. Si el jefe es bueno, la motivación a permanecer y contribuir será mayor. Pero eso no basta, falta la efectividad. Un buen jefe debe ser competente para lograr eficientemente resultados para la organización, la empresa y la sociedad; debe hacer la mejor gestión con las personas a su cargo, que lo aprecian y siguen. Y, por supuesto, logra esos necesarios resultados con un uso eficiente de los recursos a su disposición: humanos, físicos, económicos.

Un buen jefe, líder o supervisor, completo, dicho a la venezolana, es «un tipo de pinga, que sabe su vaina y le echa bola» y, además, logra eficientemente los resultados que se esperan.

Por: Marcel Antonorsi Blanco

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