Venciendo al hombre en el Espejo

Mas seguido que no, nos encontramos con que nuestro primer pensamiento al despertar es “Dios, otra vez no!” y nos sumergimos en el gustoso placer de tocar una que otra vez el botón de “snooze”, muchos son los días en los que sentimos que salir a clases, el gimnasio o el trabajo es la peor idea en el universo mientras que la cama ejerce una fuerza de gravedad seis veces mayor a la de la tierra y las sabanas se convierten en boas constrictoras conspirando contra nuestras pocas ganas de salir.

A pesar que muchas personas son simplemente misiles teledirigidos al éxito, algunos tenemos que luchar para conseguir contar con esa habilidad, si Sres. Y Sras. Es una habilidad y se puede aprender, para hacerlo y lograr superar todas estas tendencias negativas es necesario admitir que la opción no es simplemente dar la vuelta y pasarnos la sabana por encima de la cabeza, tenemos que aceptar que no es suficiente con no querer ser infra-realizado o con simplemente cumplir,  y que una re-invención no estaría de más en muchas ocasiones.

Una de las más grandes virtudes del ser humano es que sin importar quién o como se sea, siempre podemos cambiar. La bondad divina de poder tomar decisiones que alteren ese momentum negativo. Gran parte de todo este proceso es descubrir lo que realmente TE motiva. Muchas veces nos dejamos llevar por la mala concepción de que no somos una persona motivada, todos lo somos, solo necesitamos conseguir la nuestra.

Para lograr esto podemos utilizar uno o varios principios que nos ayudarían a lograrlo, encontrarlos y conocernos mejor a la vez, la identificación de nuestras necesidades podría servirnos como una fuerte motivación para lograr objetivos planteados relativos a ellas.

Encontrar nuestros intereses y enfocarnos en ellos podrían hacernos llevar desde un infra-realizado a ser una persona exitosa al mismo tiempo que nos desempeñamos en algo que nos gusta y nos hace felices aunque aun en estos casos hay que tomar las decisiones correctas ya que los intereses a veces pueden llevarnos más hacia aprendizaje (que nunca está de más) que al logro de objetivos,

La actualización propia es un método de motivación que funciona de manera maravillosa, el querer ser mejor, más fuerte y/o más productivo es un fantástico motivador. Ejemplo de esto es la realidad de a quien le gusta realmente ir a dejarse la vida en un gimnasio o quemarse las pestanas estudiando? Pero todos apreciamos y valoramos la manera en que estas actividades nos entregan resultados y nos hacen crecer como persona cada una a su manera.

La aceptación es otra de estos principios, todos tenemos la secreta (Y a veces no tan secreta) querencia de ser aceptados, queremos contar con la aprobación de otros. Hay que admitir que en un punto u otro de nuestras vidas todos hemos trabajado en pro de conseguir el respeto ajeno. La aceptación social es un factor que puede curiosamente motivarnos cuando otros métodos fallan, aunque no funcione para todos nosotros ni en todos los rangos de edad.

Los valores, son de los más interesantes principios para la reinvención del ser, deben ser definidos claramente para que puedan funcionar en pro del logro, ejemplo de esto es el hecho de que en toda honestidad, el autor (léase: yo) no nací para ser muy trabajador, y adoro el descanso y el ocio, mas por valores sé que es necesario que lo sea y he aprendido a serlo, “al que madruga Dios lo ayuda” y todo eso que ya sabemos.

Ahora bien, la parte difícil de todo esto es como aplicar estos principios, lo principal es conocerlos, pensar y sopesar las recompensas de trabajar fuerte hoy y todos los días. Que beneficios tendremos? Recuerda que si no quieres lo que ganas no sirve como motivador y es necesario conseguir algún otro. Mientras a algunos de nosotros la actualización propia y el ego pueden proveernos la suficiente motivación no a todos les funcionara, lo importante es aprender de donde proviene TU motivación y pensar en las recompensas cuando nos encontramos en esos momentos de debilidad, pensar en cómo quieres que sea tu vida y cuanto necesitas hacer para llegar a conseguir esa meta.

“Nunca se es muy viejo para ponerse otra meta o soñar otro sueño” C. S. Lewis.

Por: Luiner Avila

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